Hidrología

Recarga gestionada de acuíferos (MAR): técnicas y criterios de diseño

Pablo Rojas3 min de lectura
Balsa de infiltración recargando un acuífero junto a campos de cultivo

La recarga gestionada de acuíferos (MAR, por Managed Aquifer Recharge) es la introducción intencional de agua en un acuífero para almacenarla y recuperarla después, o para obtener un beneficio ambiental. Es una de las herramientas más potentes —y menos conocidas en español— para enfrentar la escasez: convierte el acuífero en un "embalse subterráneo" que no se evapora, no ocupa superficie y amortigua las sequías.

Frente a embalses superficiales cada vez más difíciles de construir, la MAR permite almacenar excedentes de invierno (crecidas, lluvias, agua reciclada) para usarlos en verano, frenar la intrusión salina en acuíferos costeros y recuperar niveles freáticos sobreexplotados.

El principio: capturar agua cuando sobra

La idea central es sencilla: cuando hay agua disponible y barata (temporada húmeda, caudales de crecida, efluentes tratados), se infiltra o inyecta al acuífero; cuando escasea, se bombea. El balance se rige por la ecuación de almacenamiento:

donde es el cambio de almacenamiento, la recarga aplicada, la extracción y las pérdidas (flujo subterráneo, evaporación en balsas). La eficiencia de recuperación —fracción del agua inyectada que se logra recuperar con calidad útil— es el indicador clave de un proyecto ASR.

Técnicas principales de MAR

a) Métodos de infiltración superficial

  • Balsas de infiltración (spreading basins): estanques poco profundos donde el agua percola por gravedad. Ideales para acuíferos libres con buena permeabilidad y zona no saturada limpia. Requieren mantenimiento por colmatación (limpieza de la costra de finos).
  • Recarga en cauce: diques y modificaciones del lecho que retienen el agua y aumentan la infiltración natural del río.
  • Zanjas y campos de infiltración: para terrenos con menos espacio.

b) Métodos de inyección directa (pozos)

  • ASR (Aquifer Storage and Recovery): se inyecta y se recupera por el mismo pozo. Permite recargar acuíferos confinados y profundos donde la infiltración superficial no llega.
  • ASTR (Storage, Transfer and Recovery): la inyección y la extracción ocurren en pozos distintos; el tránsito por el acuífero aporta tratamiento natural adicional.

c) Tratamiento suelo-acuífero (SAT)

El agua reciclada se infiltra a través de la zona no saturada, que actúa como filtro biológico, mejorando su calidad antes de mezclarse con el agua subterránea. Es la base de muchos esquemas de reúso indirecto.

Criterios de diseño

La elección del método depende sobre todo de la hidrogeología:

  • Tipo de acuífero: libre → infiltración superficial; confinado/profundo → pozos de inyección.
  • Permeabilidad y transmisividad: definen la tasa de recarga admisible.
  • Profundidad del nivel freático: debe haber espacio de almacenamiento.
  • Calidad del agua de recarga: clave para evitar colmatación física, química y biológica del medio.
  • Compatibilidad geoquímica entre el agua inyectada y la nativa (evitar movilización de arsénico, hierro, etc.).

Aplicaciones y relevancia para América Latina

La MAR se usa con éxito en Australia, EE.UU. (California), España e Israel. En América Latina y especialmente en Chile —con acuíferos sobreotorgados en el norte y centro— es una vía estratégica para recargar con excedentes de deshielo y crecidas, almacenar agua de plantas de tratamiento y frenar la intrusión salina en acuíferos costeros. Su principal barrera no es técnica sino regulatoria: requiere marcos claros sobre quién es dueño del agua almacenada y estándares de calidad para la recarga.


Fuentes: IAH-MAR Commission, MAR: Overview and Governance (2022) — recharge.iah.org; ITRC, Recharge Technologiesitrcweb.org; CSIRO MAR — csiro.au.

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